Punheta da bacalao


La punheta  es considerada en su país de origen, Portugal, como un piqueo.  Tengo entendido que tambien se la prepara en Galicia.  Pero  en mi opinión puede ser presentada como una entrada e, inclusive, como comida única.  Depende de como se  utilice la cantidad de bacalao y  con que cosa se la acompañe.

Punheta da bacalao

½ Kg. de bacalao salado
3 cebollas grandes cortadas en ruedas finas
3 docenas de aceitunas negras
½ taza de aceite de oliva
pimienta negra 

24 o mas  horas antes, poner a remojar el bacalao, desaguándolo varias veces. Escurrir, lavar, quitar la piel y las espinas y cortar el bacalao en trozos de 1 cm. de ancho por 3 de largo. Si se prefiere, desmecharlo con las manos.

En una bandeja grande cubrir el fondo con cebolla. Poner arriba una capa de bacalao, luego otra de cebolla y continuar alternando. La capa superior debe ser de cebolla. Sembrar las aceitunas por toda la superficie y rociar con el aceite de oliva y con la pimienta negra recién molida

Acerca de celiacoslatinoamericanos

Mujer, venezolana, celiaca. Me gusta cocinar y jugar en la computadora, leer y los animales de cualquier tipo.
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5 respuestas a Punheta da bacalao

  1. Dela dijo:

    Muy rico, creo que la haré muy pronto.

  2. Es el tipo de comida que mi abuela hubiera hecho para comer Jueves y Viernes Santo. Yo me crié siguiendo una antigua tradición, según la cual esos dos días no se encendía fuego ni el servicio doméstico trabajaba. Y hasta 1.950 o por ahí, las neveras eran artefactos practicamente desconocidos. Asi que las comidas, que se preparaban el miércoles, debían ser digamos “de larga duración”. En casa, de forma invariable, se hacía escabeche de carite y ensalada de papas, cebolla, tomate, plátano macho maduro y bacalao. No se de donde mi abuela sacó esta receta pero lo cierto es que es muy sabrosa. Aunque no se crea, el bacalao combina muy bien con el dulzor del plátano. Pero estoy segura que si hubiera conocido la punheta da bacalao, la hubiera incluído entre esas recetas. Solo que no es extrictamente semanasantera, Pienso que, al igual que el ceviche, sirve para cualquier día del año

    • Dela dijo:

      Me encanta escuchar historias de antañao, son muy ….., te trasladan a esa época, aprendes cosas de entonces, ….. entrañables. Algo que no termino de entender es porqué sólo algunas recetas eran típicas de semana santa, cuando hay un montón de ellas que, como bien dices, podrían servir (además de para cualquier fecha del año) para esos días.

  3. Creo que, básicamente, habían 4 razones.
    La primera: tradición. Y las bisabuelas eran muy aferradas a las tradiciones
    La segunda: no habían neveras. No podías cocinar nada que no se pudiera guardar dos o tres días sin echarse a perder
    La tercera: era una semana de ayuno y abstinencia. Y de un enorme aumento en la religiosidad de la mayoría de las personas. Eso hacía que tanto el servicio doméstico como la señora de la casa, junto con sus hijos, estuviera buena parte del dia en la iglesia. Recuerda: Domingo de Ramos: asistencia obligatoria a una misa muy larga en la cual se recogian las palmas benditas que se guardaban en las casas. Se creía que una crucecita de palma, pegada detras de la puerta de entrada, protegía la casa de malas intenciones que le estuvieran dirigidas (hoy ponemos manos de Fátima) y si hab{ia tormenta eléctrica, se quemaba un trocito de esa palma para proteger la casa del rayo. . Lunes Santo, acudir a la iglesia a rezar por Jesús preso y, si en la localidad se acostumbraba a liberar un prisionero, integrarse a la procesi{on que iba a pedir ppor su libertad. . El Martes Santo no recuerdo cua era la devoción, pero se que algo había. El Miercoles Santo, al menos en Venezuela, es el día del Nazareno. En Caracas se venera al Nazareno de San Pablo y no tienes idea del gentio que va a la iglesia de Santa Teresa, que es su casa, aunque hace mas de 100 años que lo era la hermita de San Pablo, en la cual elpresidente Guzmá Blanco hizo construír el Teatro Municipal y se narra que el Nazareno se le aparecia en sueños reclamándole que hubiese tumbado su casa. . Muchas personas, promeseros, van vestidas con una túnica morada, algunas descalzas, otras de rodillas y asi hacen todo el trayecto. Y se ven muchas criaturas en t{unica, algunas en brazos. Es tanta la multitud que han tenido que poner (despues de un pánico que hubo en 1950 creo, cuando dos de las cuatro puertas de la iglesia estaban cerradas y creo fueron mas de 20 las personas muertas) señales de tráfico y no bromeo: se etra por la puerta Oeste, se da la vuelta hacia la derecha al llegar al altar mayor y se sale por las puertas Norte u Oeste. Y esta prohibido el uso de velas encendidas, hay que depositarlas para que luego en el curso de las semanas vayan siendo encendidas a los pies del Nazareno. Misas todo el dia y en la tarde la procesión. Es una devoción que cada año s
    e incrementa mas y mas. Esta es la tradicion
    Sección: Bitblioteca

    El limonero del Señor

    Andrés Eloy Blanco

    En la esquina de Miracielos
    agoniza la tradición.
    ¿Qué mano avara cortaría
    el limonero del Señor…?
    Miracielos; casuchas nuevas,
    con descrédito del color;
    antaño hubiera allí una tapia
    Y una arboleda y un portón.

    Calle de piedra; el reflejo
    encalambrado de un farol;
    hacia la sombra, el aguafuerte
    abocetada de un balcón,
    a cuya vera se bajara,
    para hacer guiños al amor,
    el embozo de Guzmán Blanco
    En algún lance de ocasión.

    En el corral está sembrado,
    junto al muro, junto al portón,
    y por encima de la tapia
    hacia la calle descolgó
    un gajo verde y amarillo
    el limonero del Señor.
    Cuentan que en pascua lo sembrara,
    el año quince, un español,
    y cada dueño de la siembra
    de sus racimos exprimió
    la limonada con azúcar
    Para el día de San Simón.

    Por la esquina de Miracielos,
    en sus Miércoles de dolor,
    el Nazareno de San Pablo
    Pasaba siempre en procesión.

    Y llegó el año de la peste;
    moría el pueblo bajo el sol;
    con su cortejo de enlutados
    pasaba al trote algún doctor
    y en un hartazgo dilataba
    su puerta «Los Hijos de Dios».

    La Terapéutica era inútil;
    andaba el Viático al vapor
    Y por exceso de trabajo
    se abreviaba la absolución.

    Y pasó el Domingo de Ramos
    y fue el Miércoles del Dolor
    cuando, apestada y sollozante,
    la muchedumbre en oración,
    desde el claustro de San Felipe
    hasta San Pablo, se agolpó.

    Un aguacero de plegarias
    asordó la Puerta Mayor
    y el Nazareno de San Pablo
    salió otra vez en procesión.
    En el azul del empedrado
    regaba flores el fervor;
    banderolas en las paredes,
    candilejas en el balcón,
    el canelón y el miriñaque
    el garrasí y el quitasol;
    un predominio de morado
    de incienso y de genuflexión.

    —¡Oh, Señor, Dios de los Ejércitos.
    La peste aléjanos, Señor…!

    En la esquina de Miracielos
    hubo una breve oscilación;
    los portadores de las andas
    se detuvieron; Monseñor
    el Arzobispo, alzó los ojos
    hacia la Cruz; la Cruz de Dios,
    al pasar bajo el limonero,
    entre sus gajos se enredó.
    Sobre la frente del Mesías
    hubo un rebote de verdor
    y entre sus rizos tembló el oro
    amarillo de la sazón.

    De lo profundo del cortejo
    partió la flecha de una voz:
    —¡Milagro…! ¡Es bálsamo, cristianos,
    el limonero del Señor…!

    Y veinte manos arrancaban
    la cosecha de curación
    que en la esquina de Miracielos
    de los cielos enviaba Dios.
    Y se curaron los pestosos
    bebiendo el ácido licor
    con agua clara de Catuche,
    entre oración y oración.

    Miracielos: casuchas nuevas;
    la tapia desapareció.
    ¿Qué mano avara cortaría
    el limonero del Señor…?
    ¿Golpe de sordo mercachifle
    o competencia de Doctor
    o despecho de boticario
    u ornamento de la población…?

    El Nazareno de San Pablo
    tuvo una casa y la perdió
    y tuvo un patio y una tapia
    y un limonero y un portón.
    ¡Malhaya el golpe que cortara
    el limonero del Señor…!

    ¡Mal haya el sino de esa mano
    que desgajó la tradición…!
    Quizá en su tumba un limonero
    floreció un día de Pasión
    y una nueva nevada de azahares
    sobre la cruz desmigajó,
    como lo hiciera aquella tarde
    sobre la Cruz en procesión,
    en la esquina de Miracielos,
    ¡el limonero del Señor…!

    Andrés Eloy Blanco en La BitBlioteca

    • WordPress no me dejó continuar escribiendo. Bien. El Jueves Santo era el momento de visitar a Jesus (o sea la hostia guardada en una capilla lateral muy adornada. Se conocían con el nombre de “monumentos” y las iglesias competían por tener el mas bello). Se iba a misa en la mañana, a ver encarcelar a Jesús y en la tarde, a visitar al Preso. Como eran 7 o 9 iglesias que debían ser visitadas, eso llevaba toda la tarde. El Viernes Santo era tradicional el rezo de los 33 credos a las 3 de la tarde y luego quedarse en la iglesia para la procesión del Santo Sepulcro. Se regresaba a la casa a filo de las 10 de la noche. El Sábado, en la noche, se asistía al canto de Gloria y el Domingo, por supuesto, misa cantada. Y hab{ia otra devoci{on nocturna, solo que no recuerdo que día era: el Oficio de Tinieblas y la bendición del agua, el fuego y alguna que otra coosa mas. Era algo muy solemne y hermoso.

      Y, como te darás cuenta, in illo tempore yo era una niña muy devota

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