Harina de coco


 

Un post puesto en Facebook por Lucía Raga, me recordó  que desde hace bastante tiempo  estaba debiendo  este know how a Celiacos Latinoamericanos.  Este y otras cuantas cosas, como por ejemplo el agua de rosas.

Entremos en materia.  La harina de coco es un subproducto  de la pulpa o carne  del coco,  que se ralla y emplea para hacer la leche de coco.  El bagazo remanente, después que se ha exprimido la carne rallada,  si no se lo  usa para hacer cosas como el dulce de coco con piña o los coquitos, es secado, bien sea industrial o artesanalmente  o en el horno de una cocina casera  y  mas tarde se lo utiliza para su venta en automercados o  para volver a molerlo hasta convertirlo en harina.

Para ello necesitamos:

1 o varios cocos secos, elegidos después de agitarlos  cerca del oído para determinar  si aún tienen algo de líquido.  En caso negativo, no comprarlo porque ya  la pulpa se estará poniendo aceitosa y tendrá un sabor desagradable.

2 tazas de agua hirviendo por cada coco

Una servilleta o lienzo para poder exprimir la pulpa

Ir poniendo el  coco sobre la hornilla de la cocina, a fuego directo.  Cuando empiece a agrietarse  retirarlo cuidando de no quemarse y, con un cuchillo,  palanquear en las grietas hasta que queden varios pedazos de coco.  Volver a ponerlo al fuego, nada mas que para que se calienten e insertar el cuchillo entre la corteza  y la piel para obtener la carne,  a la cual se quitará la piel marrón que la recubre.

Rallar la pulpa y echarla en una taza de agua hirviendo y el contenido de ésta en el lienzo.  Sujetar las puntas y exprimir hasta que deje de salir leche.  Echar la pulpa en el resto del agua que se habrá mantenido al fuego y repetir el procedimiento, cuidando que esta vez  la ralladura quede lo mas seca posible.  Extenderla sobre una bandeja que pueda ir al horno, que se habrá precalentado a una temperatura de unos 80º C.   Introducir la bandeja en el horno y dejar que el coco seque, moviéndolo de cuando en cuando para que todo el contenido quede expuesto al suave calor y no queden restos de humedad.  Si es posible, dejarlo en el mismo horno, ahora apagado,  por 12 horas o mas.  Se trata de que no quede resto de humedad alguno.

Al otro dia, meterlo en la licuadora y moler, deteniendo  con frecuencia el motor  y removiendo el contenido.  Cuando se haya convertido en harina, pasarlo por un colador fino, desechando o volviendo a moler  aquello que no  logre pasar por el entramado.  Guardar en un frasco con tapa de preferencia de rosca.

Acerca de celiacoslatinoamericanos

Mujer, venezolana, celiaca. Me gusta cocinar y jugar en la computadora, leer y los animales de cualquier tipo.
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