Aterrizajes


Tomado del blog ESCRITURALMENTE, de Annabel

ESCRITURALMENTE
Escrituralidades y tal
13/9/15
DE ATERRIZAJES, GREMLINS Y CELIACOS
Después de pasarte muchos años entrando en urgencias y logrando una pastilla para los gases o los nervios, se ve que llega un día en que al señor de bata blanca se le acaban las pastillas y no le queda más remedio que hacerte unos cuantos análisis.
– Mire usted – te dice el de la bata con cara de circunstancia cuando le llegan los resultados – pues resulta que, ni tiene un pedo atascado ni está mal de la sesera, lo que le pasa es que es usted celiaco. Pero no se preocupe, ahora hay muchas cosas sin gluten en el Mercadona.
– ¿Lo qué? ¿Lo cualo? – preguntas tú medio alucinado – ¿celiqué? ¿Es contagioso? ¿Tiene que ver con ser vegetariana? ¿Es una infección por picadura de garrapata? Es que vivo en el campo y tal.
– ¡Que no puede tomar gluten señora! – te responde el médico con cara de estar hablándo con una lerda de pocas luces – Ya sabe, cereales – y tal que si te hubiera desvelado el secreto de la eterna felicidad, te largan del hospital con un – Ale, vístase que le damos el alta hoy y siga una dieta sin gluten ¡Y a ver si mejoramos!
Y tú te vas a casa de la mano de tu nueva muy mejor amiga la celiquía. De vez en cuando miras a esa amiga que te acaban de endosar en el hospital y te preguntas quién es, la verdad es que parece calladita y tranquila, no crees que sea muy difícil tenerla contenta, con quitarle la cosa esa de los cereales ya está. Esto es lo mismo que los gremlins, con no mojarlos después de la doce de la noche, solucionado ¡Está chupado!

Primer aterrizaje: Señores pasajeros de Aerolíneas Celiacas prepárense para aterrizar en el País de la alimentación.
Ya sabes que el gluten está en los cereales, lo que desconocías es que estuviera en tal cantidad de alimentos; Jamón york, queso, chocolate, salsas de tomate, enlatado, embutido, y un larguísimo etc. ¿Todo lleva gluten? ¡No es posible! ¿Por qué? ¿No era suficiente con tener la fruta y la verdura hasta los ojos de pesticidas, las carnes llenas de hormonas, antibióticos y esteroides, y el pescado con metales pesados? Pues parece ser que no ¡Bievenido al mundo de “todo lleva gluten, lactosa o azúcar”!
Lo de no mojar al gremlin después de las 12 de la noche ya no te parece tan chupado.

Segundo aterrizaje: Señores pasajeros de Aerolíneas Celiacas prepárense para aterrizar en el País de la contaminación cruzada o por transferencia.
Cuando te largan del hospital con tu nueva amiga, te dicen que sigas una dieta sin gluten ¡Y ya está! Luego tú te pones a mirar por internet y te encuentras no sé que de contaminación cruzada, y cómo el médico de eso no ha dicho ni pio, y lo que lees es tan extremista, acabas tomando a la mayoría de los celiacos por unos neurasténicos tela de obsesivos y pasas del tema, te dices a ti mismo que la vida no puede ser eso que le sucede a los demás mientras tú vigilas el gluten.
Guardas tu pan al lado de los demás panes glutaneros, tus cosas celiacas andan metidas entre las harinas corrientes, usas el horno a porrillo sin haberlo limpiado y hasta llegas a poner en un mismo plato tu comida con otras que tienen gluten. Y está bien, salvo que han vuelto las puñaladas estomacales y la tripa con alien, la diarrea, la febrícula y las nauseas continuas, pero cómo todo está bien, te tranquilizas diciéndote que eres celiaco y siempre tendrás cagalera y demás problemillas.
Todo esto se te ha prolongado varios meses porque eres poco sintomática y quieres seguir volando a tu bola, pero al final te toca tomar tierra y aterrizar en el país de la contaminación cruzada.
Limpias la cocina a fondo, sacas todos los alimentos glutaneros, cambias el horno, pones una neverita para ti y desde ya anuncias (porque eres la cocinera oficial de reuniones de familia y amigos) que a partir de ahora toda tu comida será sin gluten. Y de paso tb le metes mano a algunos cosméticos y los cacaos de labios que gastas a porrillo. Entonces se produce el milagro y descubres que ser celiaco no significa tener puñaladas continuas y vivir con diarrea ¡Ahora hasta te estriñes de vez en cuando! Y por fin, el alien que vivía en tu barriga y tu compañera la nausea parece ser que se han mudado.
Claudicas – vale, a lo mejor no tenía que haber andado regando el patio después de las doce de la noche con un gremlin al lado – y es que tu nueva muy mejor amiga, es más puñetera y complicada de lo que aparentaba, pero ahora ya eres una celiaca de verdad con su neurosis glutanera y todo.

Tercer aterrizaje: Señores pasajeros de Aerolíneas Celiacas prepárense para aterrizar en el País del comer fuera y/o irse de viaje. El comandante del vuelo les advierte que alucinarán pepinillos, fliparán en colores y hasta habrá pasajeros que no quieran aterrizar.
Ahora que ya tienes carnet de auténtico celiaco, con todas las neuras y frustraciones que implica el asunto, da igual que uno sea de natural pachón relajado y tirando lacio, da igual que hayas venido a este mundo con sentido del humor y sosegada paciencia, da igual que tengas un rico y preciso vocabulario con el que explicarte; nada de eso te será útil el 98% de las veces que te tengas que alimentar fuera de casa.
Desde que hace unos años me diagnosticaron, no había salido nunca de viaje más allá de pasar una noche por ahí llevando mi comida. La verdad es que estaba un poco reticente a viajar, pero al final encontré una excusa y me fui tres días a Granada.
En varios grupos de celiacos y en la asociación, hay archivos sobre restaurantes, hoteles y demás sitios con comidas aptas. Lo curioso es que la lista de la capital de mi provincia la tenía muy pateada y sabía que la gran mayoría de sitios que aparecen en ella no eran muy de fiar. De poco me sirve que en un restaurante tengan cerveza y pan sin gluten junto con menús adaptados, si no tienen ni pajolera idea de lo que es la contaminación cruzada y el protocolo a seguir para evitarla.
Tengo que comer y cenar fuera muchas veces por la capital de mi provincia, y he de decir que sólo me fio de apenas cuatro de esos negocios; todos ellos llevados por celiacos o familiares muy cercanos (y concienciados) de celiacos. No pretendo herir susceptibilidades, ni criticar el trabajo que otros hacen listando esos negocios, simplemente me he contaminado muchas veces en supuestos sitios con menús aptos, y he dejado de jugar a la ruleta rusa. Soy poco sintomática, pero, cuando me contamino lo sé a los 15 minutos de haber ingerido gluten: me dan tres o cuatro puñaladas en el abdomen y acto seguido mi estomago se hincha cuadriplicando su tamaño y me mareo cómo si estuviera borracha; los demás bonitos síntomas (que todos conocemos) me llegan al día siguiente y me duran varios días.
Teniendo presente todo esto ¿Por qué pensé que en Granada sería diferente?
¿Por qué? Pues porque no había aterrizado. Porque este es uno de los aterrizajes más duros que he tenido que hacer y he necesitado estrellarme con la realidad para tomar tierra; así que me fui a Granada a pasar 3 días (y lo del aterrizaje).
Reservé en un hotel recomendado, llamé antes de ir y me dijeron muy amablemente que tenían desayunos, comidas y cenas adaptadas, y me tranquilizaron diciendo que tienen muchos clientes celiacos. La primera mañana que voy a desayunar me sacan unas magdalenas recién horneadas, la camarera trae en una mano mis magdalenas y en la otra un plato con bollería glutanera para la mesa de al lado. Cuando pregunto dónde las han horneado me dice con cara de no entender – En el horno señora ¿Dónde si no? – le vuelvo a preguntar, ya muy mosqueda, que si es un horno exclusivo para celiacos y me responde que sólo tienen un horno para todo el mundo, y que han tenido muchos celiacos y jamás ha habido un problema – claro que todo depende de lo celiaco que seas – añadió cordialmente. Podría continuar narrando la conversación, pero el resultado fue que ella (y las mesas cercanas) me miraron cómo una loca de atar y yo me quedé sin desayunar.
¡No pasa nada, podemos seguir volando sin necesidad de aterrizar! Al lado del hotel he visto en mi super lista una pastelería/panadería que hacen bollería sin gluten y va empaquetada. Nos vamos mi marido y yo para allá. Es un local diminuto, atestado de panes y bollerías glutaneras en donde prácticamente ves flotar las harinas, mi marido me dice que ni entre y que no merece la pena llevarme nada a no ser que quiere lavar antes el envase con agua, jabón y un estropajo.
Y cómo no estaba por aterrizar, me eché unos cuantos frutos secos de mi reserva del bolso, y seguimos turisteando por Granada y decidimos tapear por algunos de esos sitios de mi super lista.
Resultado = Sitios con cerveza/pan sin gluten y tapitas/comida para celiacos hechas por personal que suelta el pan con gluten y se pone a hacer las tuyas en el mismo lugar que las otras y con las manos englutanadas.
Al tercer sitio sin haber probado bocado, frustrada, me rendí y decidimos ir al hotel a comer; por supuesto, me tocaba una vez más mi eterna compañera la ensalada.
La tarde que llegué a Granada fui a cenar al Café-Bar El Cortijo (todo cocina sin gluten y sin lactosa) La dueña es encantadora, de una amabilidad excepcional y con profundos conocimientos de dichas intolerancias (además de celiaca, intolerante a la lactosa y muy buena cocinera), y aunque estaba muy cansada y con poca hambre, disfruté una jartá picando con tranquilidad y tomando unas cervezuelas.
Cómo soy de natural optimista, me pensé que todos los sitios iba a ser cómo El Cortijo, y me fui yo la mar de contenta para hotel pensando que Granada era el paraíso de los celiacos. No acabé desayunando, comiendo y cenando allí porque al día siguiente, lunes, cerraban por descanso y bastante amable fue que abrió el domingo por la tarde, que tb suelen cerrar, por mí (ya os dije que es de una amabilidad excepcional). Luego vino mi lunes fatídico a base de frutos secos, ensaladas, y la oportuna compra en la sección de celiacos del corte inglés.
Mientras salia del corte inglés, comencé a aterrizar un poquito – pues a lo mejor llevar un gremlin despues de las 12 de la noche cuando está diluviando no es tan fácil, por mucho paraguas recomendado que te hayan dado. A lo mejor lo de viajar no es tan sencillo una vez te sales del mundo de la ensalada. A lo mejor la mayoría de la gente de hostelería no tiene ni pajolera idea de lo que es la contaminación cruzada. A lo mejor estás algo más limitadilla de lo que imaginabas.
Esa noche en el hotel vi en la lista un sitio de comidas sin gluten para llevar llamado Exceliente, con excelentes criticas de celiacos, pero cómo ya estaba tomando tierra de una vez por todas y con muchas moscas detrás de la oreja, pues no me fiaba mucho. Al final decidí probar suerte pues se hallaba cerca del hotel y había una librería de segunda mano al lado, así que decidimos dar un paseo ¡Y me tocó la lotería! (en la librería y en Exceliente) Dos chicos majísimos, celiacos y con la cocina libre de contaminación cruzada. Me lleve dos viajes de croquetas buenísimas y tengo que decir que al día siguiente desayuné croquetas de morcilla, que no será muy adecuado, pero estaban de rechupete y no tenían gluten.

He ido aterrizando poco a poco con mi celiquía. Desde las barbaridades de guardar mi pan con los glutaneros o poner mi comida en un mismo plato con otra que llevaba gluten, ha llovido mucho y he leído/consultado aún más.
Me he negado varias veces a reconocer que tengo una severa limitación alimenticia y me he empeñado en creer que no pasa nada. Casi me había convencido de que estar con diarrea, cefalea, nauseas y la tripa al borde del esplotido era un estado normal en el celiaco. Al igual que me había negado a dudar de cuantos profesionales me atendían con el tema de los menús adaptados.
No sé ustedes señores/as, pero yo, me doy por aterrizada con el gremlin seco después de las 12 de la noche.
Publicado por Finca Lo Arrabal en 9:38
Enviar por correo electrónico
Escribe un blog
Compartir con Twitter
Compartir con Facebook
Compartir en Pinterest

Acerca de celiacoslatinoamericanos

Mujer, venezolana, celiaca. Me gusta cocinar y jugar en la computadora, leer y los animales de cualquier tipo.
Esta entrada fue publicada en Recetas cocina sin gluten. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s